Una bolsa de plástico de la compra. Cuatro trozos de hilo. Un Playmobil que tienes por casa. En 5 minutos tienes un paracaídas que frena la caída de verdad.
Lánzalo desde una silla. Desde la escalera. Desde la ventana de tu habitación (con cuidado). Cada vez que el muñeco llega al suelo flotando en lugar de estrellarse, tu hijo está entendiendo la resistencia del aire sin que nadie le dé una clase.
Paso a paso
Recorta la vela
Extiende la bolsa de plástico sobre la mesa. Recorta un cuadrado de unos 30 x 30 cm. Puedes usar las líneas de la bolsa como guía. Cuanto más grande sea el cuadrado, más aire atrapa y más lento cae. Con 30 cm ya funciona. Con 50 cm, el muñeco parece que flota.
Prepara los cabos
Corta 4 trozos de hilo de 30 cm cada uno. Con un trocito de celo, pega cada hilo a una esquina del cuadrado de plástico. Refuerza el celo doblando un trocito sobre sí mismo por el otro lado. Los 4 hilos deben tener la misma longitud. Si uno es más corto, el paracaídas se inclinará hacia ese lado durante la caída.
Une los cabos al muñeco
Junta los 4 hilos en el centro, justo debajo del plástico. Átalos todos juntos con un nudito. Luego ata ese nudo al muñeco (por la cintura, un brazo, o donde puedas). También puedes atar un clip al nudo central como punto de enganche rápido para cambiar de muñeco.
¡Lánzalo!
Sujeta el paracaídas por el centro del plástico (no por los hilos). Súbelo todo lo que puedas. Abre la mano y suelta. El plástico se infla solo con el aire. Los hilos se tensan. El muñeco baja despacio, flotando, como un paracaidista de verdad.
Cómo funciona
Cuando sueltas un objeto, la gravedad tira de él hacia abajo. Sin nada que lo frene, cae cada vez más rápido hasta estrellarse.
El paracaídas cambia las reglas. Al caer, el plástico choca contra las moléculas de aire. Esas moléculas empujan hacia arriba. Es la resistencia del aire: una fuerza que se opone al movimiento. Cuanta más superficie tiene el paracaídas, más moléculas golpea, más resistencia genera y más lento cae.
Sin aire (en la Luna) un paracaídas no serviría de nada. Da Vinci diseñó uno en 1485. El primero en probarlo fue Louis-Sébastien Lenormand en 1783. Tu hijo se une a una tradición de 240 años de gente que mira al cielo y piensa "¿y si floto?".
Solución de problemas
- El muñeco cae muy rápido: la vela es demasiado pequeña. Haz un cuadrado más grande (40-50 cm) o usa una bolsa de basura.
- El paracaídas se inclina: los hilos no tienen la misma longitud. Mídelos de nuevo y ajústalos.
- El celo se despega: usa dos trozos de celo por esquina, uno por delante y otro por detrás. O haz un nudito en la esquina del plástico.
- Los hilos se enredan: antes de lanzar, sujeta el paracaídas por el centro del plástico y deja que los hilos cuelguen rectos.
El desafío del huevo
Una vez que domines el paracaídas básico, sube la apuesta:
- Cambia el tamaño: haz paracaídas de 20, 30, 50 cm. Mide el tiempo de caída. ¿El doble de grande tarda el doble en caer?
- Cambia el peso: mismo paracaídas con un Playmobil, con un clic, con una canica. ¿Cuánto peso puede frenar?
- El huevo: envuelve un huevo crudo en papel de cocina. Constrúyele un paracaídas con bolsa de basura. Lánzalo desde una ventana baja. ¿Sobrevive?
Si el huevo llega entero, tu hijo acaba de diseñar un sistema de protección para cargas frágiles. Como un ingeniero de la NASA con los rovers de Marte. A escala cocina.
Este paracaídas es un aperitivo de lo que encontrarás en nuestras cajas mensuales. En Tinkilabs cada mes construyes una máquina con tus manos: lanzadores, catapultas, engranajes. Mecanismos de verdad que funcionan de verdad.
La física que has visto hoy es la misma que aplicamos en proyectos como el Tinki Aviones o el Tinki Cohete. Pero con madera de abedul y piezas que encajan como un reloj.
[→ Ver la colección completa de máquinas]



